Manzanas semiabiertas con parque

2018

Una de las limitaciones que habitualmente se achacan a la ciudad moderna –discontinua y abierta- es la carencia de calles, entendidas en sentido tradicional: es decir, con aceras y comercios.

El plantear una o más manzanas con criterios modernos en un marco determinado por la trama de ciudad tradicional, obliga a disponer de edificios que, sin renunciar a su condición de bloque, atienda a la continuidad de las primeras plantas.

He abordado la cuestión en proyectos anteriores, con edificios que afrontan la circunstancia en Ordenación de un sector de la Av. Andalucía (2015) y Calle corredor con bloques (2018).

Entender el edificio como la articulación de dos cuerpos: una caja y un bloque superpuestos, de modo que se preserve la identidad de cada parte, hace posible construir la calle corredor, en las dos primeras plantas, y recuperar la discontinuidad de los bloques, en las plantas superiores. Es una variante de las propuestas anteriores, que se adapta muy bien a determinadas circunstancias.

Así ocurre las manzanas semiabiertas que propongo: configurado por la disposición de dos franjas de edificación (parte baja continua y parte superior discontinua), el parque es accesible directamente desde el exterior, aunque puede ser clausurado, si se considera conveniente. Las zonas cubiertas que cierran la manzana albergan bares y servicios similares.

 

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