Templo universal

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2016

Las capillas laterales de la arquitectura religiosa medieval permiten asumir los esfuerzos de las bóvedas por el cuerpo del edificio, sin necesidad de exhibir los contrafuertes.

La solución constructiva propicia así unas alcobas laterales que, fueron adquiriendo sentido dentro de las convenciones del culto. Así, el templo se organizó en una advocación central -habitualmente, dedicada a Cristo- y otras advocaciones secundarias, dedicadas a vírgenes y santos.

Más allá de su destino en las iglesias cristianas, los espacios perimetrales son habituales en templos de otros credos, donde adquieren un sentido distinto, tanto por la diversidad de creencias como por la variedad de ritos.

Una idea universal de religiosidad requeriría espacios donde el usuario practique su espiritualidad de formas diversas, siguiendo liturgias colectivas o individuales diversificadas.

Esta hipótesis me animó a proyectar un templo en el que el espacio central se abre al exterior, en testimonio de admiración por la iglesia de Heikki & Kaija Siren, en Otaniemi (1957) y también los espacios laterales prolongan el plano del suelo más allá de sus límites, como vi en la capilla Helga Korsets, de Pekka Pitkanen, en Turku (1967), donde se invierte la clausura espacial que ha caracterizado tradicionalmente los espacios de culto cristianos.

En mi proyecto, adquieren importancia decisiva los espacios contiguos laterales que corresponden a las capillas convencionales, como ámbitos de uso individual o de grupos pequeños. Las pantallas que los configuran son los apoyos de vigas de gran canto que resuelven la anchura del edificio.

 

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